El año del costalero
Del toque de llamada a la recogida, mes a mes
La salida dura unas horas, pero el trabajo que hay detrás ocupa medio año. Conocer el calendario ayuda a saber cuándo hay que apuntarse, cuándo empieza el compromiso de verdad y por qué una baja en febrero se nota mucho más que una en enero. Las fechas concretas dependen de cuándo caiga la Semana Santa cada año y de las costumbres de cada hermandad, pero el orden de los hitos es siempre el mismo.
Los hitos del año
Otoño – invierno: el toque de llamada
Cada hermandad abre el proceso de formar la cuadrilla del año. Se confirma quién repite, se recogen las bajas y se calcula cuántos puestos hay que cubrir. Es el momento de la convocatoria: el aviso de que se buscan costaleros, con el paso, el número de plazas y, si se conoce, la altura de trabajadera que hace falta. Tradicionalmente ese aviso circulaba por el boca a boca y los grupos de la hermandad; en CostalMatch es una publicación que cualquier costalero puede encontrar filtrando por localidad y fecha.
Enero – febrero: la igualá
Se reúne a la cuadrilla, se mide a todo el mundo y se cierra el plano de quién va en cada sitio. A partir de aquí el compromiso es firme: faltar a la igualá o llegar sin haber confirmado complica el reparto. El detalle de cómo se hace está en la guía sobre la igualá.
Cuaresma: los ensayos
Entre dos y cuatro ensayos, repartidos por las semanas de Cuaresma, casi siempre de noche entre semana o un sábado. Se carga el paso con sacos de arena o depósitos de agua hasta un peso parecido al real y se recorre un trayecto por el barrio con las maniobras de la salida: levantás, chicotás largas, revirás para meterse en calles estrechas. Es cuando se afinan tacos y posiciones, y cuando un novato deja de serlo. También es cuando aparecen la mayoría de las bajas por lesión, y con ellas la prisa por encontrar sustitutos con la altura adecuada.
Semana previa: montaje del paso
Los días antes de la salida se monta el paso: se arma el canasto o el palio, se colocan la imagen, los respiraderos, la cera, las flores y el exorno, y se comprueba que todo queda firme. Los costaleros no siempre participan en el montaje, pero sí suele haber una última igualá con el paso ya montado para ajustar las alturas reales.
El día de la estación de penitencia
La cuadrilla se cita en el templo con bastante antelación. Se visten —faja y costal—, se coloca la gente y se hace la primera levantá para salir por la puerta, que suele ser la maniobra más delicada del día por el poco margen. A partir de ahí, el recorrido alterna chicotás y descansos hasta la vuelta, muchas horas después. Entre el trayecto de ida, la carrera oficial (el tramo común a todas las hermandades) y la vuelta, un paso puede estar en la calle entre seis y catorce horas según la hermandad.
La Madrugá y los turnos
Las hermandades que salen de madrugada —la "Madrugá" del Viernes Santo en Sevilla es el caso más conocido— tienen recorridos especialmente largos. En esas salidas es habitual organizar turnos: no todos los costaleros llevan el paso todo el recorrido, sino que se relevan por bloques, de modo que una misma posición la cubren dos personas que se van cambiando. Eso multiplica el número de costaleros que hay que convocar y hace la coordinación aún más exigente.
Después: desmontaje y recogida
De vuelta en el templo, la última "a tierra" y el desmontaje del paso en los días siguientes cierran el ciclo. Se guarda todo, se hace balance de cómo ha ido la cuadrilla —qué posiciones han fallado, quién promete para el año que viene— y esa lista es el punto de partida de la convocatoria del año siguiente. El calendario vuelve a empezar.
Para el detalle de cada pieza, tienes la guía de la igualá, la guía del primer año y el glosario. Todo está enlazado desde recursos.
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