Salir de costalero por primera vez
Guía del primer año, del primer contacto con la cuadrilla a la primera chicotá
Meterse debajo de un paso por primera vez impone. No tanto por el peso —que se reparte mejor de lo que parece— como por la sensación de no saber qué se espera de ti: cuándo hablar, cuándo callar, qué llevar, dónde ponerte. Esta guía recorre el primer año completo de un costalero novato, desde que decide apuntarse hasta que anda su primera chicotá, para que llegues al día de la salida sabiendo qué va a pasar.
En esta guía
Cómo se entra en una cuadrilla
Tradicionalmente se entraba por conocidos: un familiar o un amigo que ya salía te llevaba a la hermandad y te presentaba al capataz. Sigue siendo la vía más común, pero no la única. Muchas hermandades abren un plazo de inscripción cada año para cubrir las bajas —gente que se lesiona, que se muda, que lo deja— y publican una convocatoria con el paso, el número de puestos y la fecha de la salida. Ese es justamente el hueco que CostalMatch intenta hacer visible: reunir en un mismo sitio qué cuadrillas buscan gente y con qué requisitos, en lugar de que la información circule solo por grupos cerrados de WhatsApp.
Al apuntarte te van a preguntar dos cosas por encima de todo: tu altura (medida hasta el hombro, que determina en qué trabajadera puedes ir) y tu experiencia. Ser novato no te descarta: casi todas las cuadrillas reservan sitios para gente nueva y agradecen savia joven, porque cada año pierden costaleros por edad. Lo que sí conviene es ser honesto con la forma física y con la disponibilidad para los ensayos, porque una baja a mitad de Cuaresma obliga a recolocar a media cuadrilla.
La igualá y tu sitio
La igualá es la reunión en la que el capataz mide a cada costalero y le asigna un puesto fijo. Se hace normalmente en enero o febrero, semanas antes del primer ensayo. Te medirán la altura con una vara o un metro, apuntarán tu nombre y te dirán tu trabajadera (la barra de madera, numeradas de delante a atrás) y tu posición dentro de ella. Explicamos el proceso en detalle en la guía sobre la igualá.
Para un novato, lo habitual es empezar en una posición de corriente —las filas intermedias, ni la delantera ni la trasera— que son las que menos técnica exigen y donde es más fácil aprender el ritmo copiando a los de al lado. Los sitios más comprometidos (contraguía, costero de cola, fijador) se reservan para gente con años de paso. No te lo tomes como una categoría: es un reparto por seguridad, la del paso y la tuya.
El equipo: costal, faja y calzado
El costalero clásico de Sevilla lleva tres cosas imprescindibles:
El costal
Es un saco de tela resistente que se enrolla en la cabeza y cae sobre la nuca y el cuello. Dentro lleva la morcilla, un rollo de tela —a veces con esparto o algodón— que hace de almohadilla entre la trabajadera y la séptima vértebra cervical, que es donde se apoya el peso. Enrollarse el costal bien tiene su técnica; el primer día alguien con experiencia te lo hará y te irá enseñando. Un costal mal puesto es la causa número uno de rozaduras y dolor de cuello del novato.
La faja
Una banda de tela de varios metros que se enrolla bien apretada sobre la zona lumbar y el bajo abdomen. Sujeta la espalda y sube la presión intraabdominal, que es lo que de verdad protege la columna al cargar. Se pone entre dos personas: uno sujeta el extremo y tira mientras el costalero gira sobre sí mismo. Debe quedar firme pero sin cortar la respiración.
El calzado
Tradicionalmente alpargatas de esparto; hoy mucha gente usa zapatillas de suela fina y flexible que permitan "sentir" el suelo, porque bajo el paso se anda casi sin ver los pies. Suela gruesa de deportiva de running no suele ser buena idea: resta estabilidad en los giros.
Añade a la bolsa una camiseta de recambio, agua, y algo de fruta o frutos secos para los descansos. La hermandad suele repartir el costal y la faja el primer año, pero pregunta antes por si tienes que conseguirlos tú.
El primer ensayo
Los ensayos empiezan en Cuaresma y suelen ser dos o tres, de noche entre semana o un sábado. Se ensaya con el paso cargado de sacos de arena o de agua hasta un peso parecido al real, y se recorre un trayecto por el barrio con las mismas maniobras que habrá el día de la salida: levantás, revirás, chicotás largas.
Lo que va a pasar, más o menos en este orden:
- Te vistes: faja primero, luego costal. Llega con tiempo, esto no se hace con prisa.
- El capataz "iguala" a la cuadrilla metiendo a cada uno en su sitio y ajustando alturas con tacos de corcho o goma sobre la trabajadera si hace falta.
- Primer toque de llamador: aviso de que se va a levantar. Segundo toque: se levanta, todos a la vez, con las piernas, nunca con la espalda.
- Se anda. En Sevilla, a racheo: pasos muy cortos y rápidos, casi arrastrando, que hacen que el paso se meza. En otras zonas el paso es más largo y liso.
- Toque seco: se para. Y a la orden, a tierra: se arría el paso hasta el suelo para descansar.
Cada cuadrilla tiene su propio código de toques, así que escucha al capataz y a tu contraguía y no te adelantes. El primer ensayo se te va a hacer raro y probablemente termines con agujetas en sitios inesperados —cuello, gemelos, antebrazos—. Es normal y para eso está: para que el día de la salida ya no sea la primera vez.
El día de la salida
Duerme y come bien la víspera, sin excesos. El día de la salida, comida ligera unas horas antes y buena hidratación desde por la mañana, no solo al llegar. Llega al templo con margen: vestirse, colocar la cuadrilla y hacer la primera levantá lleva su tiempo y hay nervios.
Bajo el paso vas a ver poco: una rendija de luz por los respiraderos y los pies del de delante. Te guías por el oído —el llamador, la voz del capataz, el costalero de al lado— y por el tacto de la trabajadera en el hombro. Las chicotás pueden ser de pocos metros o de varios cientos; entre una y otra, aprovecha el descanso para beber, estirar el cuello y recolocarte el costal si se ha movido. Si en algún momento te mareas, te falta el aire o notas un dolor agudo y localizado, avisa: se sale de debajo por seguridad y no pasa absolutamente nada. Un costalero lesionado a mitad de recorrido es un problema mayor que un hueco.
Errores típicos del que empieza
- Levantar con la espalda. Se sube y se baja con las piernas, espalda recta, mirada al frente. La faja ayuda, pero la técnica la pones tú.
- Beber solo al llegar. La deshidratación empieza horas antes. Bebe agua durante toda la mañana y en cada descanso, aunque no tengas sed.
- Apretarse el costal o la faja de más. Firme no es asfixiante. Si no puedes respirar hondo, está mal puesto.
- Estrenar calzado el día de la salida. Todo lo que lleves puesto tiene que haber pasado antes por un ensayo.
- Ir por libre con los toques. La cuadrilla se mueve como un solo cuerpo. Adelantarte "para ayudar" descuadra a los de tu trabajadera.
- Callarse una molestia. Un principio de rozadura o un tirón se dicen en el momento, no cuando ya no puedes andar.
- No preguntar. Nadie espera que un novato lo sepa todo. Preguntar al capataz o a un veterano antes de la levantá es lo que se espera de ti, no lo contrario.
Cuando tengas claro el vocabulario, sigue con el glosario del costalero y, si tienes meses por delante, con la guía de preparación física. Para encontrar una cuadrilla que busque gente, mira las convocatorias abiertas o el directorio de hermandades.
← Volver a guías y recursos