Del costalero profesional a la cuadrilla de hermanos
Una breve historia de cómo cambió quién lleva el paso
Hoy damos por hecho que los costaleros son hermanos o devotos que llevan el paso sin cobrar, por promesa o por vínculo con la hermandad. Pero durante buena parte del siglo XX no fue así: la cuadrilla se contrataba. Entender ese cambio explica muchas cosas del mundo costalero actual, incluida la dificultad de reunir gente cada año.
En este artículo
La cuadrilla contratada
Hasta bien entrados los años sesenta y setenta, en Sevilla y buena parte de Andalucía los pasos los llevaban costaleros profesionales: hombres que cobraban por hacerlo, a menudo trabajadores manuales —estibadores del puerto, jornaleros del campo, mozos de almacén— acostumbrados a cargar peso. Un capataz reunía y "alquilaba" la cuadrilla: negociaba con la hermandad, respondía de que el paso saliera y andara, y repartía el pago entre su gente. La relación con la hermandad era laboral más que devocional, aunque muchos de aquellos costaleros repetían con las mismas cofradías año tras año y les tenían un apego real.
De aquella época viene buena parte del oficio: la forma de enrollarse el costal, el andar a racheo típico de Sevilla, el lenguaje de los toques de llamador y el papel central del capataz.
El paso a los costaleros hermanos
A lo largo de los años setenta, varias hermandades sevillanas empezaron a formar cuadrillas con sus propios hermanos en lugar de contratar. Se suele citar como hito temprano el de la Hermandad de la Estrella a comienzos de la década, con Salvador Dorado, "el Penitente", como capataz enseñando a andar a costaleros que no eran profesionales. La idea se extendió deprisa: en pocos años, la mayoría de las cofradías de Sevilla habían hecho la transición, y el modelo se fue adoptando en otras ciudades.
Los motivos fueron varios: el deseo de que llevar el paso fuera un acto de fe y no un servicio pagado, el envejecimiento y la desaparición de los gremios de los que salían los profesionales, y el empuje de una generación joven de hermanos que quería meterse debajo. El cambio trajo también los ensayos de Cuaresma tal y como se conocen ahora: si la cuadrilla ya no es de profesionales, hay que enseñarla y rodarla cada año.
Qué siguió igual: la figura del capataz
Lo que no cambió fue la necesidad de alguien que dirija. El capataz dejó de ser un contratista para pasar a ser, casi siempre, un hermano con experiencia y autoridad reconocida, pero su función es la misma: iguala a la cuadrilla, manda con el llamador y la voz, y responde de que el paso salga, ande y entre. A su alrededor aparecieron los auxiliares o contraguías de confianza, que ayudan en las maniobras y en la organización.
Tradiciones distintas: Sevilla, Málaga y más allá
El modelo de costalero "debajo del paso, con costal y trabajadera" es sobre todo sevillano y se ha extendido a muchas ciudades, pero no es universal:
- Sevilla y su órbita: costaleros bajo el paso, apoyando la trabajadera en la nuca sobre la morcilla del costal, andando a racheo. Cuadrillas de 30 a 50 personas.
- Málaga: hombres de trono (y mujeres de trono) que llevan el trono por fuera, al hombro o con varales, a la vista del público, en agrupaciones de cientos de portadores. Ni costal ni trabajadera en el sentido sevillano.
- Otras zonas: en muchas ciudades del centro y norte de España los pasos se llevan a hombro por fuera, con "andas" o "varas", con costumbres propias de cada lugar. Y en no pocos sitios aún se usan pasos con ruedas o tracción, sin portadores.
Por eso, cuando se habla de "costalero" sin más, casi siempre se está hablando del modelo sevillano, que es también el que usa el vocabulario que recogemos en el glosario.
Qué queda de todo esto hoy
La cuadrilla de hermanos ganó en significado, pero perdió la estabilidad que daba una plantilla profesional. Ahora cada hermandad rehace su cuadrilla año tras año, cubriendo bajas por edad, lesión o circunstancias personales, y compitiendo por costaleros con las demás cofradías de su zona. La coordinación —quién está disponible, con qué altura, para qué paso y qué día— se ha convertido en un problema recurrente que se sigue resolviendo, en muchos sitios, a base de llamadas y grupos de mensajería. Ese es el hueco que CostalMatch intenta cubrir: hacer visibles las convocatorias y ordenar las candidaturas por los datos que de verdad importan.
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